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domingo, 22 de marzo de 2015



Difícil pregunta si vale la pena o no probar un trío, porque para algunas personas requetevale la pena probar y para otras es un desastre total.
Tiene mucho que ver con cuán seguro uno está de que realmente quiere vivir una experiencia versus que solo disfrute imaginar cómo sería tal experiencia. Y esa es un área muy difícil, donde la persona tiene que llegar a una determinación.
Más allá de eso, si uno en verdad quiere experimentar algo, hay que tener en cuenta que los tríos son complejos. Si entre dos personas ya es complicado de por sí, acá estamos agregando un tercero que no es una persona principal en la relación de pareja, pero que obviamente se merece todo el respeto y toda la consideración. Y ese tercero va a traer un montón de cosas externas con las que hay que tratar.
En caso de avanzar, tiene que estar previamente negociado; tiene que saberse bien qué es lo que se va a esperar; hay que tener un plan A, un plan B y un plan C. Si las cosas no salen como imaginaban y si tal situación a mitad de camino no es como pensaban, ¿cómo van a reaccionar?
Todo eso tiene que estar previamente analizado, discutido y negociado. Y, aún así, a menudo es muy difícil. Para la gran mayoría de las personas no termina siendo algo favorable porque impacta en la relación de pareja y muchas personas no pueden sobrepasar los celos, o lo extraño que les pareció, o que tal vez a uno le gustó más, o lo que fuera.  
Pero para otras personas funciona maravillosamente. Entonces, ¿quién soy yo para decir qué está bien y qué está mal? Si les gusta, entonces está bien. Pero, ojo: hay que saber que muchas veces no funciona y que es un riesgo grande que se toma en términos de mantener la integridad de la pareja. Es complicadito.






El estilo de vida swinger nació a mediados de los 50 en Filipinas, cuando los soldados estadounidenses mataban el tiempo en bases fuera de su país. Algunos militares  –junto a otras mujeres, que no siempre eran sus esposas- inventaron un juego que consistía en poner dentro de un sombrero las llaves de sus habitacionesy, azar mediante, intercambiaban sus parejas. De ahí que  la cerradura y las llaves formen parte de la simbología del movimiento

Daniel Bracamonte, editor de la revista swinger Entrenos –que fue la primera de Sudamérica y edita 10.000 ejemplares mensuales- entiende que el origen de esta corriente sexual se corresponde con un fenómeno sociológico: la emancipación de la mujer y el reconocimiento de sus derechos. 

 “A la Argentina llegó hace 30 años por iniciativa de un grupo de hombres de clase alta que habían conocido el “Club de París”, la meca del swinger europeo”, detalló Bracamonte a minutouno.com. Los primeros encuentros fueron en el Delta del Tigre pero con acceso restringido. 

Para el psicólogo y sexólogo Norberto Litvinoff hay un concepto que permite entender la filosofía swinger: “No creen en la propiedad privada de la pareja, es decir, no se sienten dueños del cuerpo del otro y por eso se pueden permitir buscar otras fuentes de placer”.

Cansada de las presiones sociales que padecen las mujeres divorciadas, Gabriela encontró la solución a su vida sexual en un club swinger: “La paso bien, no me expongo a enfermedades y evito compromisos afectivos”, explicó. “Es ideal cuando no tenés tiempo ni ganas de tener una pareja, pero disfrutás del sexo. Yo no quiero ni novios ni amantes o salir con un desconocido que se puede volver agresivo y no me garantiza que la voy a pasar bien”, detalló a minutouno.com

El diálogo es un factor determinante en las parejas swingers. Litvinoff  explica el motivo: “Forman parte de un comunismo sexual y para sostenerlo se necesita un diálogo constante porque la práctica puede detonar ciertos celos y reproches inevitables”. Rubén, el dueño de Class, el boliche swinger, amplia esta idea: " A mi no me importa que mi esposa tenga relaciones sexuales con otros la única condición es que después me cuente con detalles". Palabras claras, y todos contentos.

domingo, 15 de marzo de 2015




Un buen masaje anal es una experiencia extremadamente placentera tanto para quien lo da como para quien lo recibe, a continuación algunos consejos para dar un buen masaje anal
Trucos para el masaje anal
Empieza acariciando las nalgas de tu pareja, roza ligeramente su ano pero no introduzcas tus dedos, esta primera parte es sólo para excitar a tu pareja y relajarla.
Acaricia el ano de forma suave, con uno o dos dedos, si quieres puedes usar un aceite para masaje o lubricante.
Lubrica uno de tus dedos y empieza a estimular más intensamente el ano, puedes incluso introducir parcialmente la punta de tu dedo suavemente.
Una vez el ano esté bien lubricado puedes empezar a masajear desde allí hasta el perineo.
Si así lo deseas puedes usar una balita vibradora para masajear el perineo, esta una opción muy placentera y ayuda a relajar aun más a tu pareja.
Lubrica muy bien tu dedo nuevamente e introdúcelo suave y gentilmente dentro del ano de tu pareja. Si hay incomodidad, retira el dedo y continua masajeando hasta que tu pareja te haga saber que esté lista para intentar de nuevo.
Mueve tu dedo haciendo pequeños círculos dentro de su ano.
No olvides preguntar constantemente sobre cómo se siente tu pareja. Y si hay alguna molestia,  detente.
Empieza a penetrar a tu pareja con tu dedo de forma suave y no muy intensa.
En este punto puede usar algún tipo de juguete anal, como vibradores, balitas o acostumbradores anales. Pon más lubricante sobre el juguete erótico que elijas así le evitarás molestias a tu pareja.
Recuerda lavar tus manos muy bien cada vez que realices un masaje anal, de esta forma se evitan infecciones.

martes, 3 de marzo de 2015




Tener sexo conlleva más erotismo que ely que uno cree, y esmerarse por satisfacer a la pareja nada tiene que ver con si el pene es chico o grande, o si ella tiene grandes senos o no.
El sexo camina por si solo, se respira, se saborea, se desea, se siente y sobre todo se disfruta.
Y para que todo sea más placentero, es necesario buscar lo que a tu pareja le gusta más. Para ello, tenemos manos, pies, y boca, esta última sabiéndola usar puede hacer maravillas.
Dentro de nuestra cavidad bucal existe un músculo llamado lengua que puede ser el instrumento más erótico a la hora de pasar una noche de pasión.
Y es que la boca  no sólo sirve para comer y besar; también, se puede usar para causar sensaciones muy placenteras a la hora de tener sexo.
Iniciemos con los caballeros. Muchas veces a la hora de tener sexo descuidamos aquellos detalles, que le pueden causar un placer infinito a tu pareja, y rápidamente nos vamos hacia el coito; sin embargo, antes de iniciar la penetración, tranquilízate y piensa un minuto en ella.
Recuerda  que para las mujeres un orgasmo va mas allá de una simple penetración.
Así que para empezar, conquístala a besos. Comienza en la boca, y deslízate por su cuello, su espalda,  mientras tus manos exploran otras áreas. Pon mucha atención en los lugares en donde ella siente cosquilleos a la hora de besarla, porque esa es la primera etapa para que se abran las puertas del paraíso.
Un buen beso acompañado con tu lengua te guiará al sendero del placer.
No tengas miedo en explorar, en besar las partes más recónditas de tu pareja, explórala de los pies a la cabeza.
Sigamos nuestro camino. Es hora de encontrar el clítoris, ¿alguna vez lo han buscado? Para todos aquellos que temen localizarlo, es hora de que se quiten las ataduras.
Sumérjanse de lleno en el sexo de su pareja y explórenla, pero como lo dije antes, para que todo sea más placentero llénala de besos.
Ya que estés situado ahí, juega con tu lengua. Pásala suavemente por sus labios vaginales. De arriba abajo lentamente. Para después presionar un poco, usa tus manos si te encuentras besando la parte baja de la vagina. Que tus dedos exploren el monte de Venus, mientras tú jugueteas con la lengua.
El clitoris: No hay que entrar a matar directamente al clítoris. Hay que empezar, dibujando con la lengua, círculos alrededor del clítoris para que el grado de excitación vaya en aumento.
Hay que lamer la vulva, estimular el clítoris rodeando el capuchón con los labios y succionando o bien pasando la lengua rápidamente sobre el clitoris.
Consejo: A medida que la mujer esté más excitada, los movimientos con la lengua deben ser más rápidos.
Otras técnicas:
1. Lamer largamente con la parte plana de la lengua.
2. Usar la punta de la lengua con movimientos hacia adelante y hacia atrás.
3. Jugar a dos bandas. Mientras se acaricia la parte interna de los labios menores con los dedos, se lame el clítoris.
Ahora toca el turno de las chicas. Mujeres, los hombres disfrutan mucho el sentir unos labios en su pene, y para eso es necesario iniciar con el coqueteo previo.
Haz que tu chico lo desee más, no vayas directamente a él, tortúralo sensualmente, excítalo con miradas provocadoras esto hará que él te desee más.
Una vez que él esté totalmente excitado, túmbalo en la cama y desvístelo, lentamente, mientras lo besas.
Pasa lentamente tu mano por encima de su pene, rozándolo levemente y cuando ya esté totalmente desnudo, inicia un camino de besos que te lleve directamente al miembro de tu hombre.
Iniciemos el calentamiento
Vamos a despertar la excitación cerrando los labios con delicadeza alrededor del pene flácido y succionando a continuación.
Esta acción no garantiza una erección total, pero es suficiente para empezar a masajear.
Hay que sostener el pene por la base y empezar lamer hacia arriba, hasta el glande, como si te comieras un helado.
Cuando tenga una erección completa, sostiene el extremo del pene y lame toda la longitud de la parte inferior. Desplaza la lengua hasta el frenillo y lame con rapidez la punta.
Cubre el glande con la boca e introduce el pene en ella, tanto como se pueda… ¡No te atragantes!
El juego de los testículos
No hay que olvidarse de ellos en este masaje erótico. Con la punta de la lengua, puedes lamer el escroto con movimientos muy suaves y seguir por la parte inferior de los testículos.
Si quieres, también puedes succionarlos, pero con mucha delicadeza.
Nota: no seas brusca y si quieres morder, sólo pon los dientes nunca presiones pues eso puede ser muy doloroso.