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martes, 17 de noviembre de 2015



Ser espectador del sexo ajeno se vuelve tentador cuando estimula los sentidos y motiva deseos dormidos. En la actualidad, no implica una conducta devaluada y algunos sexólogos recomiendan observar la sexualidad de otros como estimulador del deseo o como modelo de aprendizaje.

¡Ponele onda! 30 claves para mantener el sexo vivo
Lo prohibido atrae: romper las reglas, no acatar los límites. De alguna manera, se trata de exponer los impulsos y dejarlos ser. En nuestra sociedad actual, la conducta del voyeur se ha vuelto bastante común, no sólo a través de mirar e interesarse por la vida íntima de los otros, sino también para cultivar esas falencias que se dan por una educación sexual limitada. Desde estos permisos concedidos, empezamos a aceptar ciertos beneficios que pueden surgir de observar la satisfacción de los otros.

Según el diagnóstico psicológico basado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV), el voyeurismo es una conducta perversa, está considerada como una conducta patológica. Pero en una sociedad donde el voyeurismo permite aumentar el grado de satisfacción en las relaciones sexuales (eligiendo sexo en grupo o lugares swinger, o intensificando el deseo a través de ver el disfrute de otros) la connotación estaría condicionada a una realidad social actual que muestra como normal lo que no lo es.

El voyeur encuentra la satisfacción o el placer sexual observando la intimidad de los otros. Sin duda, los medios o programas tienden a exacerbar esta conducta, a partir del exhibicionismo permanente de desnudos que tienden a motivar el deseo de adquisición de lo que se muestra. El exhibicionismo siempre va de la mano del voyeur, es su polo opuesto. El goce está en exhibir el desnudismo o la intimidad y, al hacerlo, sentir placer. Debemos ubicar la mirada en lo que nos pasa internamente: ¿qué necesitamos del exhibicionismo, del coqueteo, de la seducción y la histeria para lograr una satisfacción?

En el ámbito terapéutico, muchas veces los especialistas fomentamos el voyeurismo cuando invitamos a observar la sexualidad ajena, como en el caso de mirar videos que muestran escenas sexuales que sirven como estimuladores del deseo o como modelo de aprendizaje y de evaluación de la propia sexualidad. En distintos campos, debemos preguntarnos cuánto hacemos para potenciar esta conducta.

Cuando este tipo de conductas se encuentran dentro de los cánones establecidos y no implican un daño suelen ser vistas como naturales, mientras sea concensuado en el terreno de la pareja. Por ejemplo, cuando una pareja siente que estimula su sexualidad tener sexo en grupo o hacer tríos mientras alguno de ellos juega como espectador, debe ser aceptado por ambos miembros con pautas claras. Entonces, esto una normativa autorizada por esa pareja, lo que disminuye el potencial nocivo que ciertos diagnósticos le asignan.


Muchas escenas son verdaderos estímulos a la hora de tener sexo. No estoy en contra de estos estímulos que enriquecen y son motivadores del deseo, pero creo que todo debe darse dentro de los cánones -en cierto modo- lógicos, sin exponer los aspectos vulnerables o susceptibles de los otros y con el máximo respeto por la integridad física de cada quien.

lunes, 16 de noviembre de 2015


Nuestras posibilidades de fantasear y de concretar los deseos dependen mucho de nuestros compañeros. Experiencias “sado”, tríos, juegos eróticos, intercambios de parejas… ¿Qué pedimos nosotras y cómo reaccionan ellos?

Cada vez se puede generalizar menos si nos referimos a catalogar cómo experimentan su sexualidad las personas. La apertura que se vive en los últimos años, sumada a la mayor difusión del tema y al aumento de consultas sexológicas, permite que exista una enorme variedad de maneras en que las mujeres y los hombres se piensan a sí mismos como seres sexuales, con derecho al goce y a la plenitud en pareja.

Sin embargo, de algún modo casi todas las mujeres intentan “sintonizar” su sexualidad a la de sus compañeros y la mirada de ellos las condiciona bastante. Cuanto más empático y alentador sea el hombre, tanto más se atreve la mujer a liberar sus fantasías porque sabe que será bien recibida.

Cuando sucede lo contrario, estas mujeres se repliegan y esconden de algún modo esos deseos íntimos, porque temen la censura y la crítica. Esto sucede en mayor medida con mujeres que transitan desde la cuarta década en adelante.

Cuestión de edad

Las mujeres más jóvenes, cuando no se sienten satisfechas, lo manifiestan abiertamente y hasta cambian de pareja. Muchas de ellas exigen a su compañero concurrir a una consulta sexológica buscando hacer una alianza con la especialista, para que les “legalice” lo que están deseando ante su compañero.

Es más difícil en mujeres de más edad, porque muchos hombres mayores no son tan flexibles en este aspecto como los jóvenes y a veces se niegan a concurrir a una consulta para solucionar sus disfunciones o simplemente para aprender más sobre sexualidad. Por eso, se observa también que mujeres de más edad suelen elegir compañeros sexuales más jóvenes.

Un mundo de fantasías

Las posibilidades de fantasear de las mujeres depende mucho de su compañero. Se encuentran más abiertas a proponer si es que sienten que ellos les dan lugar para hacerlo.
Existen hombres de todas las edades que tienen una personalidad que les permite ser creativos, que disfrutan y que no se sienten intimidados cuando su compañera avanza más que ellos. Por el contrario, lo encuentran divertido y estimulante. En cambio hay otros hombres que son estructurados y no pueden apartarse del guión que tienen en su cabeza. En estos casos, muchas mujeres tratan de adaptarse a ellos para no ofenderlos y hasta para no perderlos.

¿Qué pedimos las mujeres?

En relación a lo que los medios de comunicación mostraron últimamente, en particular en lo que refiere a los libros y la película “50 sombras de grey”, la verdad es que no es tan frecuente que las mujeres propongan determinadas variedades sexuales. Cuando se habla de estos temas no se deberían hacer generalizaciones, ya que son prácticas muy específicas.

Por ejemplo, la práctica swinger y los tríos no son algo simple y requieren de una serie de condiciones de seguridad y carácter de quienes las practican, ya que podría estar en riesgo la salud física y emocional de los participantes. En cuanto al sadomasoquismo, es una práctica aún más extrema que se considera una patología. No es un tipo de juego sexual que cualquiera podría realizar. Hay muchas personas que han perdido la vida al realizarlo.

Algunas sugerencias
  • Estar abiertos a proponer un canal de diálogo acerca de la sexualidad con la pareja.
  • Si una mujer y un hombre mantienen una buena comunicación perciben cuándo es el momento oportuno para, juntos, llevar a cabo sus mutuas fantasías.
  • Si no existe confianza suficiente, tal vez sería una buena idea concurrir, juntos o en forma individual, a una consulta sexológica. Podrán trabajar los prejuicios o las dificultades que les impiden alcanzar el grado óptimo de buena comunicación

sábado, 14 de noviembre de 2015


viernes, 13 de noviembre de 2015




Cuando se trata de prácticas para mejorar la vida sexual hay cada vez más opciones, una de ellas es el intercambio de parejas. Pero pese a la apertura, una de las preguntas más frecuentes es si esto es sano mentalmente.
El intercambio de parejas no es bueno o malo, ni mejor que la monogamia. Las personas son diferentes, con distintas necesidades tanto emocionales como sexuales”, afirma Seth Meyers, psicólogo clínico miembro del L.A. County Department of Mental Health.

Tanto de las parejas monógamas como de las swingers se pueden definir características, por ejemplo estas últimas están a menudo profundamente enamoradas y conectadas con sus compañeros, es solo que no valoran el sexo de la misma manera que sus contrapartes.

Una de las características distintivas que con mi experiencia clínica he visto en las parejas que hacen intercambio es que tienen menos miedo (de experimentar y ser flexibles en el sexo) que las personas monógamas. Lo que es más, engañan menos”, agrega Meyers.

Si se considera que las parejas monógamas a menudo buscan en otros la satisfacción sexual que no encuentran en su relación actual, lo que además los hace hipócritas porque lo ocultan, quizá podríamos decir que para quienes son swingers hay una paz mental por no tener que engañar.

Para que el intercambio de parejas sea sano, tanto física como mentalmente, uno de los puntos más importantes es hacerlo con seguridad. Tener un enfoque flexible para el sexo es una cosa y ponerse en grave peligro es otras, asevera el experto.

Es por ello que te compartimos el siguiente video en donde Elsy Reyes, sexóloga de Salud180, te comparte las reglas para que debes implementar para hacer un trio o compartir a tu pareja.

Por su parte un estudio de la Universidad de Balermino señala que 60% de los participantes que intercambian parejas aseguraron ser más felices con su relación y que incluso ésta mejoró.



jueves, 12 de noviembre de 2015



La que se considera la postura del punto G, el galgo, se ha convertido en una de las prácticas en boga de las parejas actuales que buscan un placer intenso.

La que se considera la postura del punto G, el galgo, se ha convertido en una de las prácticas en boga de las parejas actuales que buscan un placer intenso. Veamos con detalle esta postura llena de fantasías y emociones…

Un poco de historia
Esta postura se practica desde la antigüedad. Su nombre viene de la hembra del galgo, un perro cuyas patas delanteras son más cortas que las traseras y con el lomo inclinado. Así pues, el galgo tiene una connotación animal porque la mujer se coloca a 4 patas y el hombre, de rodillas, la penetra por detrás. Es una postura protagonista en numerosas fantasías, particularmente entre los hombres.

La técnica
Esta postura no es la mejor para los más románticos, ya que las miradas y los besos son imposibles. La mujer está a 4 patas y el hombre se coloca detrás de ella, de rodillas, con las piernas más o menos dobladas, en función de cómo la mujer separa las suyas: cuanto sea la separación, más deberá bajarse. Cogiéndola de las caderas, el hombre la penetra.


Las sensaciones
Las sensaciones son intensas porque la penetración es profunda. Se dice que hasta favorece la estimulación del punto G. La penetración también puede hacerse un poco sobre las paredes de la vagina, arriba o abajo variando el ángulo. ¡De ahí la diversidad de sensaciones posibles! Ventajas: el hombre puede tocar fácilmente al clítoris con su mano durante la penetración y así multiplicar el placer. Sus manos también pueden pasearse por todo el cuerpo de su compañera. Así, el galgo es la postura ideal para alcanzar un multiorgasmo, vaginal y clitoriano.


También permite dejarse llevar más fácilmente, entregarse al placer sin preguntarse cómo lo mostrará la cara. Sin el “cara a cara”, se concentra más en la excitación, sin distraerse o sentirse molesta por la mirada del otro.


Los inconvenientes
El galgo es una postura que ha suscitado numerosas críticas: algunos subrayan el carácter dominante/dominado, otros hablan de su lado bestial… Es cierto que el hombre toma las riendas, pero también es una postura que se practica con total complicidad y que trastorna todo nuestro cuerpo. Sin embargo, si el hombre es demasiado vigoroso, la mujer puede notar los brazos cansados e incluso desequilibrarse si el hombre no controla bien el ritmo, la intensidad, la profundidad. Atención, a veces la penetración puede ser dolorosa si es demasiado brutal.


El momento ideal para practicarla
Es la postura que se puede practicar en cualquier habitación, lugar… ¡Depende de tu humor! También se suele elegir para un encuentro salvaje, fogoso, ¡pero sobre todo espontáneo!



Se practica poco en las primeras veces, ya que puede resultar molesta para la mujer si no conoce bien a su compañero, su cuerpo o si es demasiado joven.

miércoles, 11 de noviembre de 2015



El orgasmo combinado se va a convertir en tu nuevo mejor amigo

Si tienes suerte, seguro has tenido una buena cantidad de orgasmos a través del clítoris, incluso uno que otro con el Punto G. Pero, ¿por qué no uno combinado? Después de todo, los expertos han descubierto que sí son posibles y, aunque difíciles, podrían cambiar tu vida sexual ¡por completo!

Claramente es más complejo que tener uno de los dos, pero si no te afecta tener que hacer doble trabajo, te aseguramos que valdrá la pena.

Primero que nada, hay que explicar la mecánica: obviamente tienes que estimular el clítoris Y el punto G, al mismo tiempo, así que la posición sexual tiene que ser la correcta y el juego previo debe durar mínimo 10 minutos.

  • Masturbación: Sabes qué funciona con tu placer, ¿cierto? Pues empieza estimulando el clítoris con tu mano y, una vez que estés cerca, utiliza un vibrador sin dejar de estimular tu punto C. Es importante que esperes un poco antes de utilizar el juguete para que estés completamente excitada.
  • Oral: Calienta la habitación con lo más excitante y pídele a tu pareja que se enfoque en el clítoris. Cuando estés lo suficientemente excitada, deja que meta un dedo a un ritmo muy lento. Si no sabe dónde está el punto G, levanta un poco tus piernas y tu cadera, y dile que toque la zona que está en dirección a tu ombligo; el punto G está entre la abertura de la vagina y el cuello del útero y tiene una textura rugosa. Si está muy perdido, deja que utilice uno de tus juguetitos o puedes ayudarlo si gustas.
  • Sexo: Estimula tu clítoris durante el juego previo y, cuando estés lista, utilicen la posición de perrito. En lugar de mantener tus brazos en una posición horizontal, agáchate un poco hasta que puedas sostenerte sólo con los codos. Esto permitirá una mayor estimulación del punto G mientras tú sigues estimulando tu clítoris.


martes, 10 de noviembre de 2015







Besar a una persona es un acto de cariño e intercambio de emociones, sin embargo, el efecto de un beso de lengua en tu cerebro provoca que se liberen sustancias relacionadas con el apego y excitación.

Según investigaciones elaboradas por el biólogo David Bueno i Torrens de la Universidad de Barcelona, los besos de lengua despiertan sustancias como la dopamina, serotonina, epinefrina y oxitocina; que provocan fuertes reacciones sensoriales en el cerebro y cuyos efectos los puedes descubrir en las fotografías que hemos preparado para ti.

  • El beso de lengua es una forma de comunicación, cuando es aceptado se genera confianza en la pareja que les permite seguir interactuando física y emocionalmente.
  • La liberación de serotonina durante un beso de lengua puede provocar excitación o rechazo, haciéndola un fuerte indicador que determinará si el beso sigue o no fue agradable.
  • Cuando se libera la dopamina debido a un beso de lengua, la sensación producida por el cerebro es de un estado placentero y de bienestar.
  • Otra sustancia liberada es la epinefrina, que incrementa la frecuencia cardiaca, haciendo que el cuerpo sienta calor y el corazón se acelere.
  • En esta interacción también sobresale la oxitocina que provoca apego y confianza ente la pareja.
  • Una sustancia que también se puede liberar durante un beso de lengua, es el óxido nítrico, cuya función es la de relajar los vasos sanguíneos y provoca un aumento en el flujo de sangre del pene, dando como resultado una erección.


La próxima vez que te encuentres con tu pareja y la beses de esta forma, ya podrás saber cuál es el efecto de un beso de lengua en tu cerebro, así que disfruta de ese momento.


Fruto de la revolución sexual de los 70, las palabras “swinger” o “pareja liberal” parecen seguir siendo un tabú aún en pleno milenio. Sin embargo, muchas de las personas que han decidido decantarse por esta conducta opinan que, posiblemente, aquellos infieles del mundo sean quienes estén realmente equivocados.

Puede que a muchas de ustedes se les haya ocurrido la idea alguna vez y que, rápidamente, la hayan reprimido por condicionamiento social, por miedo y, especialmente, porque estás segura de que a tu pareja no le gustaría compartirte, ¿o quizás sí? Descubre cómo proponerle a tu pareja ser swinger.

Según las encuestas, suelen ser los hombres quienes proponen ser swinger a su pareja, especialmente porque la mujer posee una mayor condición social dictada por la historia, la religión y, en definitiva, la sociedad, algo que queda demostrado en el historial de esas muchas parejas en las que, no hace tantos años, el hombre incluso podía permitirse ser infiel y su esposa no podía rechistarle.


Años después las parejas han ido cambiando aunque una cosa ha quedado bastante clara: nos aburrimos del sexo con nuestra pareja si no experimentamos, puede que no lo hagamos al primer año, ni al tercero o al quinto, pero al décimo, irremediablemente, buscaremos nuevos modos de excitación de un modo u otro.



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Antes de caer en la infidelidad, muchas personas optan por una decisión mucho más honesta pero vista de un modo no menos aceptable que la infidelidad, pero sí más conservador: el hecho de ser swinger, enfocado principalmente al intercambio de pareja en clubs y redes propicias o, de otro modo, una pareja liberal en la que ambos compartan a una misma persona (un caso más específico por otra parte) o se dediquen días de “puertas abiertas” en los que cada uno puede permitirse tener una aventura fuera de la pareja.

Todo parece bastante lógico, honesto e incluso utópico, pero lo cierto es que, antes de proponerle a tu pareja ser swinger, deberás tener en cuenta varios aspectos: decirle, si no es junto a él, no lo harás; aceptar cuán celoso o posesiva es nuestra pareja y, especialmente, si esta tiene la misma motivación que tú. Ten presente que si esta nueva etapa de swinger comienza y uno de los dos no está del todo convencido, las consecuencias pueden ser fatales y hundir del modo más dramático la relación, pues el dicho “ojos que no ven… ” aquí brillará por su ausencia.

Muchas personas aseguran que, el mejor modo de proponerlo, es durante el acto sexual, momento en el que las carencias de la pareja son más palpables. Puedes sugerirle a tu pareja, al oído, qué le parecería si hubiera otra mujer en la cama, de ese modo llevas tus intenciones a su terreno. Dependiendo de la respuestas, podrás dar el siguiente paso, asegurándote si realmente él también desea, aún en sus más profundas fantasías, compartirte. Si son una pareja con buena comunicación (algo, por otra parte, primordial a la hora de lanzarse a esta nueva aventura) puedes sugerirlo sin remilgos, aprovechando una época de cierta sequía sexual. Observar si mira a otras mujeres en diversas ocasiones es también un buen modo de orientarse.

Ante todo, debes tener claro que tu pareja y son dos personas con la comunicación y complicidad suficiente para ser swingers y que, si le comunicas tu decisión, no va a entrar en cólera víctima de esos celos prematuros.

Descubre estas: 5 razones por las que una mujer puede ser infiel
Proponerle a tu pareja ser swingers es un tema algo espinoso aún en estos tiempos de mayor libertinaje y conductas open mind. Sin embargo, muchos factores parecen oprimir la sustitución de la infidelidad por opciones más prestadas a la comunicación y el riesgo. Claro que, también, puede que tú estés encantada con tu pareja y no necesites que haya otro bajo tus sábanas, lo cual no sólo es de admirar, sino que también es un lujo que escasea en este mundo de relaciones cada vez más rápidas y desechables.

Fuente: www.imujer.com


domingo, 1 de noviembre de 2015

PARTYS EN EL MES DE NOVIEMBRE


PAIS: MEXICO





PAIS: VENEZUELA




PAIS: VENEZUELA